miércoles, 6 de mayo de 2015

8 de Mayo: NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN



En Argentina, Uruguay y Paraguay:

8 de Mayo
NUESTRA
SEÑORA DE LUJÁN

Patrona principal de la República


I Clase - Ornamentos blancos

   La devoción a María Inmaculada fue la preferida de los descubridores y 
 conquistadores y la que arraigó mas hondamente en la América Española. 
 Prueba de ello son los numerosos títulos y advocaciones de la Virgen 
 existentes en estos países. En la Argentina, en el Uruguay y en el Paraguay 
 el mas famoso es el de Nuestra Señora de Luján, venerado aquí desde 
 hace mas de 300 años. Su sagrada Imagen quiso quedarse en Luján y por
 modo milagroso, para ser la madre del pueblo Argentino y la “Perla del 
 Plata”, y atraer desde allí los corazones de todos los buenos cristianos. 
 El primer modesto santuario, erigido de 1754 a 1763 y que medía 48,50 
 mts. de largo por 8,25 de ancho, cedió su lugar a la actual magnífica
 Basílica gótica, de 115 mts. de largo, 20 de ancho y 30 de alto, mas de 
 70 mts. de crucero, coronada por esbeltas torres, cuyas dos flechas
 principales se levantan 110 mts. de altura. Es, por cierto, un monumento
 digno de María y de la  fe de los Argentinos, y bajo sus bóvedas resuenan
 año tras año cánticos y plegarias en todas las lenguas de la tierra, ya que
 peregrinos de toda raza y nación van a postrarse ante la querida Imagen 
 en demanda de su protección. Dicha Imagen fue solemnemente coronada 
 el 8 de Mayo de 1887, y el 12 de Octubre de 1930 se declaró a la Virgen
 de Luján, Patrona de la ArgentinaUruguay y Paraguay.
  



Antiphona ad Introitum.
Gaudeámus omnes in Dómino, diem festum celebrántes sub honóre beátae Maríae Vírginis: de cujus protectióne gaudet Ecclésia et cum  Angelis  collaúdat Fílium Dei, allelluia, alleluia. Ps. 44, 2. Eructávit cor meum verbum bonum: dico ego ópera mea Regi. V. Gloria Patri.
Antífona de Entrada.
Regocijémonos todos en el Señor, celebrando este día de fiesta en honor de la bienaventurada Virgen María, de cuya protección se alegra la Iglesia, y con los Ángeles alaba al Hijo de Dios, aleluya, aleluya.    Ps. Mi corazón exhaló una bella canción: al Rey le dedico mis obras. V. Gloria al Padre.
Oratio
Devotiónem pópuli tui, quaésumus, Dómine, propítius réspice: ut, méritis et précibus beatíssimae Vírginis Maríae, grátiae tuae dona in praesénti vita; et salútem aetérnam in caelis consequámur. Per eúndem Dóminum.
  
 R. Amen 

Oración

Mira, Señor, con ojos propicios la devoción de tu pueblo; a fin de que, por los méritos y súplicas de la beatísima Virgen María, consigamos tus dones en la presente vida y la salvación eterna en el cielo. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

R. Amén.

Epístola

   La Virgen de Luján invita, desde su Camarín, a todos los argentinos y habitantes de esta noble tierra a ir a visitarla y a comunicarse con Ella, que es Madre del Amor hermoso, consuelo y protección de todos y estrella luminosa en el camino de la vida.

  
Léctio libri Sapiéntiae.

Eccli. 24, 23-31.

Ego quasi vitis fructificávi suavitátem odóris: et flores mei fructus honóris et honestátis. Ego mater pulcrae dilectiónis et timóris et agnitiónis, et sanctae spei. In me grátia omnis viae et veritátis: in me omnis spes vitae et virtútis. Transíte ad me, omnes qui concupíscitis me, et a generatiónibus meis implémini. Spíritus enim meus super mel dulcis, et heréditas mea super mel et favum. Memória mea in generatiónes saeculórum. Qui edunt me, adhuc esúrient: et qui bibunt me, adhuc sítient. Qui audit me, non confundétur: et qui operántur in me, non peccábunt.
Qui elúcidant me, vitam aetérnam habébunt. 
   Lección del Libro de la Sabiduría

Como la vid di pimpollos de suave olor, y mis flores dan frutos de gloria y de honestidad. Yo soy la madre del bello amor, y del temor, y de la ciencia, y de la santa esperanza. En mí está toda la gracia del camino y de la verdad; en mi toda esperanza de vida y de virtud. Venid a mí todos los que os halláis presos de mi amor, y saciaos de mis frutos; porque mi espíritu es más dulce que la miel, y más suave que el panal de miel, mi herencia. Se hará memoria de mi en toda la serie de los siglos. Los que de mi comen, tienen siempre hambre de mi, y tienen siempre sed los que de mi beben. El que me escucha, jamás tendrá de qué avergonzarse; y los que se guían por mi, no pecarán. Los que me den a conocer, obtendrán la vida eterna.

Allelluia, alleluia. V. Num. 17. Virga Jese flóruit; Virgo Deum et hóminem génuit: pacem Deus réddidit, in se reconcílians ima summis.

Allelúia. V. Jer.  18, 20. Recordáre, Virgo, Mater Dei, dum stéteris in conspéctu Dómini, ut loquáris pro nobis bona, et ut avértat indignatiónem suam a nobis. Allelúia.
Aleluya, aleluya. V. La vara de Jesé floreció; una Virgen engendró al Dios hecho hombre; Dios restituyó la paz, reconciliando lo más bajo con lo más alto

Aleluya. V. ¡Oh Virgen, Madre de Dios! acuérdate de nosotros, ahora que estás en presencia del Señor, hablándole en nuestro favor, y pidiéndole que aparte de nosotros su indignación. Aleluya. 


Evangelio

   La Virgencita de Luján, tan querida en los países rioplatenses, es saludada por el Arcángel San Gabriel con las primeras frases del “Avemaría”, frases que con tanta devoción repiten sin cesar los peregrinos ante su sagrada Imagen.

U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.

Luc. 1, 26-38
In illo témpore: Missus est angelus Gábriel a Deo in civitátem Galilaéae, cui nomen Názareth, ad Vírginem desponsátam viro, cui nomen erat Joseph, de domo David, et nomen vírginis María. Et ingréssus Angelus ad eam, dixit: Ave, grátia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus.

Credo.
U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo: Envió Dios al Ángel Gabriel a Nazaret, ciudad de Galilea, a una Virgen desposada con un varón, llamado José, de la casa de David, y el nombre de la Virgen era María. Y habiendo entrado el Ángel adonde ella estaba, le dijo: Dios te salve, llena de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres. 
Credo

Antiphona ad Offertorium. 2 Paralip. VII. Elégi et sanctificávi locum istum, ut sit ibi nomen meum, et permáneant óculi mei et cor meum ibi cunctis diébus. Allelúia.
Antífona del Ofertorio.
Yo elegí y santifiqué este lugar(1), para que se perpetúe en él mi nombre, y para que mis ojos y mi corazón estén allí siempre. Aleluya. 

Secreta

Tua, Dómine, propitiatióne, et beátae Maríae semper Vírginis protectióne, ad perpétuam ac praeséntem haec oblátio nobis profíciat prosperitátem et pacem. Per Dóminum. 

  Secreta

Haz, Señor, que por tu gracia y por la protección de Santa María siempre Virgen, nos aproveche esta oblación para conseguir la prosperidad y la paz en esta vida y en la eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

  

Prefacio de la Bienaventurada Virgen María

 Vere dignum et justum est,
aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere:
Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: Et te in Festivitáte beátae Maríae semper Vírginis collaudáre, benedícere et
praedicáre. Quæ et Unigénitum
tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit: et, virginitátis glória permanénte, lumen aetérnum mundo effúdit, Jesum Christum, Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes ac beáta Séraphim sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti jubeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:

   Sanctus, Sanctus, Sanctus...
  Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias siempre y en todo lugar: Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Y alabarte, bendecirte y glorificarte en la festividad de la bienaventurada siempre Virgen María, que, habiendo concebido a tu único Hijo por virtud del Espíritu Santo, dio a luz, conservando siempre la gloria de su virginidad, a la Luz eterna, Jesucristo nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban a tu Majestad, las Dominaciones la adoran, y las Potestades la temen. Los Cielos y las Virtudes de los cielos, y los bienaventurados Serafines celebran juntos tu gloria transportados de mutuo regocijo. Haz, Señor, que unamos nuestras voces con las suyas diciéndote con humilde confesión:

Santo, Santo, Santo, etc.

Antiphona ad Communionem. Ps. 147, 20. Non fecit táliter omni natióni: et judícia sua non manifestávit eis. Allelúia.
Antífona de Comunión.
No ha hecho otro tanto con las demás naciones, ni ha manifestado a ellas sus juicios (o preceptos). Aleluya. 

Postcommunio

Sumptis, Dómine, salútis nostrae subsídiis: da, quaésumus, beátae Maríae semper Vírginis patrocíniis nos ubíque prótegi; in cujus veneratióne haec tuae obtúlimus majestáti. Per Dóminum.

  Postcomunión

Habiendo recibido la prenda de nuestra salvación, haz, Señor, que merezcamos ser amparados en todo lugar y tiempo con el patrocinio de la bienaventurada siempre Virgen María, en cuya veneración hemos ofrecido este Sacrificio a tu Majestad. Por nuestro Señor Jesucristo.





(1) Este lugar es, en este caso, la basílica de Luján, donde el nombre de Dios y de María son de continuo invocados, y el corazón de ambos derrama sus bondades sin cesar.

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